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Baterías que se recargan con el calor corporal: el efecto Seebeck
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- Categoría: Churumbelerías
- Publicado el Sábado, 02 Junio 2007 01:00
La introducción de las baterías de iones de Litio en el mercado supuso hace unos años un avance espectacular en la independencia y autonomía de muchos aparatos eléctricos. Las baterías de Litio son más pequeñas y fiables que las basadas en Niquel-Cadmio (NiCd) o las de Niquel-Hidruro Metálico (NiMH) y su carga dura mucho más. Además, aquel molesto "efecto memoria" queda bastante atenuado en las baterías de iones de Litio. No obstante tienen que ser recargadas.
En el mundo de la medicina, hay varios aparatos que se colocan en el interior del cuerpo y que funcionan con batería. Por ejemplo, marcapasos , bombas de infusión subcutáneas, desfibriladores implantables ... Todos estos avances han mejorado la calidad de vida de muchos pacientes. Cada vez son más pequeños y autónomos.... pero dependen de una batería. La recarga de éstas baterías supone una molestia para los pacientes.
La empresa Biophan Technologies en colaboración con el Centro de Investigación Ames de NASA lleva unos años desarrollando un sistema capaz de generar electricidad de manera constante utilizando el calor corporal... o mejor dicho, la diferencia de temperatura entre el interior del cuerpo y el exterior. De esta manera, se pueden ir recargando las pilas de litio, prolongando el espacio de tiempo entre recargas. Incluso, según parece, el dispositivo podría alimentar directamente a pequeños aparatos de muy bajo consumo.
El dispositivo está basado en el efecto termoeléctrico denominado efecto Seebeck, descubierto en 1821 por un físico llamado Thomas J. Seebeck. Seebeck descubrió que cuando se consigue una diferencia de temperatura entre dos metales diferentes soldados, se genera una pequeña corriente eléctrica que los recorre. En la actualidad, en lugar de metales soldados, las conocidas como "células de efecto Seebeck" utilizan uniones de materiales semiconductores. Su aspecto es el de una pequeña placa cuadrada de unos pocos centímetros de lado, y apenas unos milímetros de grosor, con un par de cables. Cuando se consigue una diferencia de temperatura entre un lado de la placa y otro, se genera una pequeña cantidad de electricidad.
El efecto contrario, denominado efecto Peltier, fue descubierto pocos años despues, en 1834, por Jean C. Peltier. Un físico francés. Peltier descubrió que aplicando una corriente eléctrica a una unión de metales diferentes soldados, se genera una diferencia de temperatura entre ellos.
Ambos efectos fueron generalizados por Lord Kelvin en 1851.
Estos efectos son muy prometedores. Por un lado, el efecto Seebeck permite extraer energía eléctrica de una diferencia de temperatura, y por el otro, el efecto Peltier se puede utilizar para refrigeración sin necesidad de partes mecánicas.
Pero centrándonos en la extracción de electricidad, tienen un problema: el precio de las células es muy caro, y son bastante ineficientes (apenas un 5%).
Esperemos que los estudios de Biophan y sus colaboradores ayuden a explotar mejor este fantástico recurso, y a mejorar aún más la calidad de vida de todos aquellos que necesitan de la ayuda de un recurso electrónico implantado.
Via: New Scientist y Ounae
Para saber más:
-Sobre el efecto Seebeck y Peltier en la Escuela Universitaria Politécnica de Donostia-San Sebastián

